Calles de Madrid

Madrid. Allí fuimos a parar los dos cuando
desembocaron sendos trenes, largos y solitarios,
que navegaban por ríos metálicos y chirriantes,
uno de mañana, el que me puso a mi allí
otro a mediodía, tras mi espera, que te acercó a mi.

Y es que en esta mañana que solo clarea,
recuerdo tu maleta roja cruzando el asfalto
del Paseo de la Infanta Isabel, o aquel
botellín de agua fresca que me pedías sedienta
al pasar junto al real jardín botánico, contenta.

Pero allí, Carlos V no conquistaba nada,
y no había mas realeza que la de tu mirada.
Porque mi reina hacia tiempo que eras tú,
con esa media sonrisa de nervios que tenías
y esos ojos graciosos con los que me mirabas.

Que placer llevarte de la mano a mi lado,
que me llevases por esas calles anónimas
donde el murmullo acallaba nuestras palabras
y sedientos buscábamos, además de tiempo,
una cerveza fría que echarnos a la boca.

Y la verdad es que apenas comimos,
pero es curioso como se cierra el estómago.
Los nervios, la ansiedad, el tenernos delante…
no solo teníamos sed de bebida, sino de tiempo,
espacio, silencio, penumbra y sabanas blancas.

Recuerdo también palabras bajo nuestros pies,
poemas dorados, siglo de oro, que entretenida
leías mientras yo feliz, de tu mano y caminando,
te escuchaba recitar versos preciosos de grandes:
Quevedo, Lope de Vega, Cervantes o Góngora.

Y es que, ahora lo pienso, no podía ser otra calle
donde plantases tus piernas, preciosa mía;
pues mi panocha, la que siembra mi corazón a diario
de ilusiones y alegrías, y de algún arrebato pasional,
tuvo que llevarme por la Calle de las Huertas.

Y con sorpresa, pues lo que en ocho años no encontré
apareció ante nosotros con sus puertas verdes,
ese gallego donde cenamos aquella merluza tan rica,
y donde cogidos de la mano, uno frente al otro
conjuramos a las meigas del amor con una queimada.

Y así estoy esta mañana, donde comienza a salir el sol,
acordándome, son una sonrisa nostálgica de ti.
Deseando volver a verte, abrazarte y besarte,
pensando que, ciertamente, eres el amor de mi vida y
con la disposición de entregarte el corazón en cada beso.

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4 pensamientos en “Calles de Madrid

  1. Antonio dice:

    Encontrarse con el amor…..bien se merece dibujarlo con palabras, y tú lo haces posible.
    Gracias por decirlas….
    Antonio

  2. ALBORADA dice:

    LLevo días interminables tratando de comentarte, me era imposible, pero gracias a un compañero bloguero creo que hoy, voy a lograrlo.

    Siempre tus letras me han impactado por la constancia en tu amos a pesar de todo, de tiempos, de ausencias, distancias, tormentas.
    Hoy te leo y no puedo hacer nada más que inclinarme y decirte que un amor así, está destinado a sobrevivir.

    Mi sincero saludo

  3. kynikos dice:

    me gusta la naturalidad de tu poesía, sale del alma, sin alarde, solo esencia. me gusta su fluir por las calles de madrid.
    no te molesto en más entradas.
    saludos. te sigo

  4. fleurdufeu dice:

    Un gusto encontrar letras y más, a aquellos que las sueltan. Ya te leo. 🙂

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