Archivos Mensuales: mayo 2011

Tormentas

Rugen tormentas y espuma de corrientes de agua,
tiembla el alma y, la vida, sigue siendo una mecha débil,
con rayos en el cielo, fuego amenazador, sonido atronador
que hace tambalearse lo latente, la vela de la vida.

El cuerpo se arrastra por el fango de un campo desconocido,
donde todo el mundo dice y opina, !Oh fuerza mía¡
la duda de creer que lo que la demanda ofrece ante ti,
la ofensiva que vivimos, donde tan solos nos sentimos.

Navegando por las gotas de lluvia y de sentidos llantos,
viendo el mundo real, que inexorablemente llega con el tiempo,
sopesando pensamientos, sentimientos, ¿esclavo o amos del destino?
luchando por aprender a discernir, aprendiendo a desechar miedos.

Y solo tras ciertos paseos no deseados por bosques oscuros,
tras jornadas angustiosas de travesía por aguas turbias,
sólo entonces se logra ser feliz, indomable y libre,
sabiéndote decidido a donde te quieran llevar tus pasos.

 

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Ven y dibújame un mundo

Me gustaría tenerte delante ahora mismo
para así poder decírtelo directamente a los ojos.
Mi deseo, sospecho, es el mismo que el tuyo,
y todo lo que quiero es ser tu vida cotidiana.

Te pienso leyendo estas palabras e imagino
esa sonrisa que se dibuja en tu cara, en tus labios.
Veo esos momentos que vivimos, y a los que volvemos,
paseando nuestra felicidad por las calles de Madrid.

Y hoy necesito ese rojo carmín de tus labios,
con esa sonrisa tan tuya que me enamora.
Que vengas a dibujarme un mundo, contigo,
porque me quedé sin lápices de colores.

Y este sentimiento hoy me llena de esperanzas,
no sé si sólo de color verde o de mil colores,
tan solo quiero que me pintes tu sonrisa, tu risa,
con mil besos a este hombre que te ama.

Un mundo, donde tu colorees con tus besos
lo que yo trazo con mis dedos en tu espalda.
Sin soltarme la mano, sin soltarte las caderas,
atando estos corazones que hace tiempo que
sueñan dormir y amanecer juntos cada día.

 

Revolución

Pienso en estos días de manifestaciones y revoluciones
de este mundo loco, ordinario y cotidiano,
por donde a veces pasamos sin medir lo vivido,
viendo esta generación ya cansada en la calle
sin renunciar a pensar que todo sueño es posible.

Y así ando yo, entre revoluciones, en la plaza de mis letras,
manteniéndome terco en mis sentimientos hacia ti,
escribiéndolos cual manifiesto en estas líneas que lees,
con la sentida sorpresa de encontrarte por mi camino
sabiendo que nunca será tarde para nosotros dos.

Y hace tiempo que tu también lo sientes, lo noto,
te diste cuenta que nuestros sueños se cruzaron.
Fuiste a parar, por esta ruta bohemia que es la vida
donde te resistes a dar duelo al mar de la vida,
al sueño de navegar con la libertad de mis velas.

Y aquí, amándote en estos días extraños con gente en la calle,
me atrevo a seguir soltando letras que nacen de dentro
de esta sentida revolución que es mi vida y sus circunstancias,
esas que tu tan bien conoces y tan adentro sientes,
donde me construyes siempre, incluso desde el silencio.

Y aquí me tienes, en otro mayo lejos de aquel francés del 68,
queriendo vivir con tu alma o morir con el atroz delito del silencio,
agitando mis versos al viento de los suspiros de tu pecho,
deseando vivirte, pasear de tu mano por ese mundo cotidiano
con nuestros sueños clavados en este corazón revolucionario.

 

Seísmos al atardecer

Ayer tarde reconozco que sentí miedo, pavor,
con esta distancia hay días que te hieren,
cuando te enteras que la tierra se mueve
debajo de la mujer que tanto amas
y tú, infeliz, ni siquiera puedes llamarla.
Y leo noticias que me tranquilizan algo,
entiendo que estarás bien, aun con la angustia,
sabiendo que tu casa se habrá movido
y que el pánico se apoderaría de tu boca,
esa boca roja que hace cinco días mordía.
Tal y como marchaba la tarde, con ese mediodía,
quien me iba a decir a mí que iba a sentir esto,
aun me cuesta creer que algo así pudiera suceder.
La vida, como solías decir, cambia en segundos
y ayer, vida mía, el fin de mundo vino por aquí.
Sentí miedo, miedo por ti y a como lo estarías pasando,
sabiendo que me estarías pensando, muda,
viendo en la televisión gentes asustadas,
campanarios cayéndose, calles llenas de escombros…
llevándote ese miedo e incertidumbre en cada latido.
Y así sentí y viví esa preocupación por ti,
sintiendo que nuestra vida se movió como la tierra.
Que este amor bien conoce seísmos y replicas,
que ésta tierra nuestra lleva tiempo moviéndose
y seguimos en pie sin rendirnos ante la tempestad.
Y así al llegar la noche el insomnio vino por mí,
mi reloj señalaba que ya estaba entrada la madrugada,
y ahí tenia a mi temor sobre la almohada,
deseando que saliese este sol que hoy nos alumbra
para poder saber de ti, mi cielo, que estabas bien.
Y aunque ayer tarde se me bloqueó la sonrisa,
hoy al escucharte me has vuelto a alegrar el corazón,
haciéndome ver que hace tiempo que te enlazaste a mi alma,
que hay cadenas que soportan zonas sísmicas
y manos que con firmeza están dispuestas a acariciar.
Y ya no temo, te sé salva, bella, sonriente y enamorada,
y como puedo dar fe de este amor que sentimos,
ya ni siquiera temo unirme a ti en un mundo sin alas,
aunque cariño mío, ya lo sabes, bésame durante el viaje,
a donde sea que vayamos, que sea a tu lado y de la mano.

Quiero

Quiero abrazarte fuerte, tenerte,
poder aferrarte como hago en mis noches
cuando apareces puntual en mis sueños,
cuando la medianoche me lleva
al deseo más profundo de mi alma.
Quiero abrazarte fuerte, tenerte,
poder oler tu suave aroma,
sentir tu piel y su calor bajo mis manos,
hundir mis labios en tu cuello,
mirarme en tus ojos y que me sonrías.
Quiero abrazarte fuerte, tenerte,
amarte a la vez que te libero,
hacerte sentir libre y por tanto amada,
deseosa de amarme el resto de tus días,
sin la tentación de huir como la Cenicienta.
Quiero abrazarte fuerte, tenerte,
beber de tus labios, que nos saciemos,
recorrer cada surco de tu piel, tus cicatrices,
entregarme a tus manos mientras mi corazón
te susurra al oído lo mucho que te ama.
Quiero abrazarte, tenerte,
que seas sincera como un niño sin miedo,
que nos baste nuestra compañía,
que aunque el mundo nos llame locos,
estemos seguros de lo que sentimos y deseamos.
Quiero abrazarte, tenerte,
mirarte a los ojos y sentenciarte a volar conmigo
a buscar en lo profundo de tu ser tu deseo,
ese dolor de estar sin mí,
ese dolor mío de estar sin ti.
Y estas son mis ganas, que vomitan la agonía de no tenerte,
la nostalgia de unos besos y unas manos que añoro,
el deseo del día en que vuelvas a llenar el aire que respiro,
mis versos, donde me enredo en tu recuerdo,
mis ilusiones, que quedaron depositadas en tu pecho.