Archivos Mensuales: marzo 2011

Insomne

No puedo dormir, así llevo varias noches.
Detrás de los párpados cerrados veo mis cosas,
mi vida pasada, la que imagino futura,
dependencias afectivas, obligaciones familiares,
tormenta de comentarios, consejos y miedos,
algunas advertencias y tu cara hermosa,
con esos ojos de brillo oscuro y misterioso,
y cierta mirada interrogativa hacia mí.
No puedo dormir, así llevo varias noches.
Siento mil opiniones sobre mi cuerpo,
mientras me mantengo en mi lucha interna,
tratando de ser yo mismo quien tome las decisiones,
sin poder eludir u ocultar esa batalla feroz,
donde a veces brotan manantiales de lagrimas,
a veces gotas de desesperación,
y también raíces de esperanza, fe e ilusiones,
que tratan de agarrarse firmemente a la tierra.
No puedo dormir, así llevo varias noches.
Y por qué no reconocerlo, los paseos por la tarde,
y el trabajo de las mañanas despejan,
pero después, el diazepam y tila tras la cena,
poco me consiguen ayudar a no dar vueltas en la cama,
aunque no sé por qué, estoy mejor que hace unos días,
cuando tu volvías a casa, supongo que pensando en mi.
No puedo dormir, así llevo varias noches.
Extrañando una cama desconocida, parques infantiles,
la sonrisa de un niño feliz que me abraza,
tu mirada de amor sincero y tu boca besándome,
una charla con amigos entre unas cervezas,
carreteras sin fin algunos fines de semana,
y en futuro incierto, desconocido para mi,
pero que no se imaginármelo sin ti a mi lado.

Malviviendo

En estos días, donde pasan lentos los minutos,
trazando la línea de esta vida hiperbólica
donde sumido en miedos y parálisis no avanzo,
donde resolviendo en renuncias sufrimos,
mis sueños pensándote me liquidan.

Y te juro que quisiera acogerme a la mesura,
a tus palabras recatadas por amor y comprensión,
saltar a tus brazos aunque me digas que no lo haga,
deshacerme de fantasmas y miedos infundados,
y liberarme de catorce años de incomprensiones.

Y siento que este sufrimiento es el gravamen
de mi propio rencor, de mi poco juicio,
y veo como mi dicha se convierte en cera
que se derrite siempre al llegar a casa,
y que mi amor propio es como un tósigo
que en la raíz de mi corazón prospera.

Y pasa el tiempo en estos días inciertos,
minutos donde la vida se clava y pesa,
como las agujas de un reloj de pared,
como las pesas de cobre que te abajan,
aun sabiendo que no puedo atrasar ni por asomo
indefinidamente la primera amargura.

Y así escribo esto, cobardemente clamo
mis intensidades corrosivas, mis mezquindades,
estos sentimientos míos que me tienen vacío
esperando algún día llenarme de lo que sentimos
de lo que sueño día y noche con vivir,
sin miedos paralizantes ni cargos de conciencia.

Y así mal vivo en estos días y este tiempo,
donde se me agolpan los acontecimientos,
mientras en mi pecho germinan sueños para ti,
donde mi violento espíritu me ataca sin cesar,
nostálgico de tus ojos, tus manos y tus besos
y del olor que desprende tu cuerpo cuando me ama.

Mis preguntas de hoy

¿Cómo no querer quererte, amor mío,
cómo retener este ansia de besar tu boca,
de abrazar tu cuerpo suavemente,
de sentir tu aliento caliente en mi cuello?
¿Cómo no querer recibir ese buenos días,
saber de esa vida tuya que me cuentas ilusionada,
con esos pasteles que haces dulces como tus besos,
con tus anhelos contenidos por el miedo a sufrir?
¿Cómo no querer pasear contigo un sábado por la mañana,
bebernos unas cañas bajo el sol que nos alumbra,
reírnos con los amigos que un no conozco al anochecer,
o fumarnos en un cigarro el humo de nuestras culpas?
¿Cómo no desear vivir a tu lado,
preparando desayunos en una cocina roja,
viendo películas bajo una suave manta blanca
y comiendo en platos de cristal blanco los domingos?
¿Cómo no querer mirarme en tus grandes ojos,
y suspirar por mi alegría contenida al verte,
y enlazar mis dedos con los tuyos
con la certeza de que jamás te irás?
¿Cómo no querer sentir el calor de tu cuerpo,
y el frio tacto de tus pies buscando los míos,
mientras me aferro a tu vientre en un abrazo,
haciendo que el palpitar de mi pecho repose en tu espalda?
¿Cómo no querer oír tu voz tranquila,
cuando tras tocar el cielo con los dedos,
me cantas una suave canción de amor
viendo en tu sonrisa toda la felicidad del mundo?
¿Cómo no querer ser tuyo, pertenecerte libremente;
abrirte el pecho para que tomes posesión de este corazón,
haciendo que cada sístole atraiga tus sueños,
y que cada diástole te los devuelva cumplidos conmigo?

Sueño un pequeño sueño

Sueño un pequeño sueño,
tal vez es hermoso y perfecto.
Lo llevo inscrito en la mente con tiza
y me invade cuando salen las estrellas.
Sueño con tu sueño…
Tal vez nos parezcamos tu y yo.
Y ando perdido en algún lugar del sueño,
no logro avanzar y soñar con la eternidad.
Te echo de menos y pasa tiempo…
A veces, solo no puedo soportar el tormento de las ideas.
Caminé toda mi vida en solitario a pesar de estar rodeado
y solo quiero saber una dirección, la de tu sueño.
Sueño un pequeño sueño,
Tal vez sea hermoso y perfecto…
Que me ilumina las noches de soledad,
pero me deja yerma la ilusión en los días.
Y sé que no me puedo sentar a ver la vida pasar,
que en los descansos de esta lucha donde me cobijo,
hago de esa piedra solo el mensajero de mi amargura,
amargura que decanto si encontrar la dulce copa de mis ilusiones.
Y cuando las estrellas se me hacen visibles,
sueño con esas luces de esperanza que me llevan a ti,
desde este profundo pozo del alma mía donde la haces brillar con fe,
y en un gesto silencioso me arrancas una sonrisa.
Sueño un pequeño sueño,
tal vez sea hermoso y perfecto…
Pero de nada sirve si no es vivido,
para dejar atrás otras vidas y circunstancias,
para creer en ti, humana, imperfecta y hermosa.

Lluvia en días oscuros

Lluvia, que limpias la ciudad de humos y ansiedades,
creando vahos en ventanas de coches que deambulan,
mojando parques y plazas, aceras por donde la vida pasa,
sin detenerse ni un solo instante a tomar aliento.
Lluvia, mójame y embriágame de frio, entumece mis sentidos,
apártame de este letargo que siento en mi interior,
donde la vida pasa constantemente pero no avanza,
cuando nacen canas donde antes nacían ilusiones.
Lluvia, báñame y empápame hasta los huesos,
hazme tiritar, ayúdame a mezclar lagrimas contigo,
déjame sentirme loco y correr, sin sentido aparente,
en busca de una rosa de los vientos que me guie,
que me lleve de nuevo al norte que deje lejos,
tras tantas frustraciones y culpas.
Lluvia, he de confesarte que hoy carezco de todo,
pero a veces me traes la esperanza, a retazos,
con una ilusión puesta en un billete de tren,
o simplemente a un sofá amarillo donde herido,
entregué mucho más que mi sangre y mi pasión,
donde amé vaciando mis sentidos y sueños.