Archivos Mensuales: enero 2011

Preocupaciones

Solo en casa, anochece de nuevo

vuelve a pasar este largo día sin tenerte.
Si tener un puerto seguro al que llegar,
sin poderme cobijar entre tus brazos
echando mis pensamientos diarios en tu hombro.

Maldito infierno el de las tragaperras,
ese que te ha desgarrado la vida y tus ahorros,
ese donde, escondiendo la verdad, has ido muriendo,
ese que durante años te ha arrebatado
los sueños, anhelos y, en definitiva, la fe.

Ciertamente me preocupo por ti, por como estarás,
sabiéndote fuerte en la debilidad,
frágil y vulnerable en tu fuerza.
Por eso, a diario, mientras recuerdo tus besos,
pienso en el modo de ayudarte, de ayudarme.

Hagas lo que hagas te apoyaré,
ahora desde una distancia que me duele,
pero pensando en un futuro a tu lado,
en un hogar sin mentiras, sin escondrijos,
sin desconfianzas, sin cuentas que saldar.

Y aun, en la tristeza de esta noche,
aun en la distancia que me separa de ti,
me sonrío al pensar en un pasillo largo,
donde queda en el suelo la ropa que nos quitamos,
donde desnudos y desarmados, nos entregamos
a la tregua que, en este mundo loco, nos regala el amor.

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Días de borrasca

A veces se desencadena una autentica borrasca,

a pesar de nuestra cabeza controlada, de nuestro control.
Y, ya ves, cesa el sentido de las negociaciones,
porque un ciego no puede ver que está ciego,
aunque tengas delante una persona convulsa agonía.

Quiero que sepas que entiendo lo que estás viviendo,
que cada día es más difícil amanecer, seguir luchando.
No ves la belleza de la vida, apenas ves nada.
¿dónde puedo encontrar la salvación del tormento?
Casi nada cambia nunca. Casi nada cambia nunca.

A veces he pensado que parece que un dios salvaje
juega a los dardos con muñequitos de vudú igualitos a nosotros.
Pero bueno, siempre nos queda la esperanza y lo sabes,
la gota sueña con derramar el vaso, aunque hoy lo vea medio vacío.

Y pienso siempre en lo mismo, que cuando las fuerzas
comiencen a abandonarte y sientas que un abismo se abre bajo tus pies,
me mires y me digas, como ya me lo dijiste alguna vez:
‘cariño…’ y yo, con los ojos mojados te conteste: ‘yo también’.


Sigo aquí

He de reconocer que pienso en ti,
que me suceden los días con tu recuerdo.
El recuerdo de tus ojos despiertos y expresivos
donde añoro tus besos y tu boca como nunca.
Pero ahora me preocupo por ti aun más,
despertándome a media noche,
porque sé que temes, que tienes sufrimientos,
porque te pierdes en un futuro desconocido.
No te culpes, tú no eres la causa de nada.
Lo ayudaste, que no te abrace la tristeza.
Yo te conozco. Entiendo tu duda, tu miedo,
Tus ganas de huir hacia delante.
Yo, aunque lejos, sigo contigo, no estás sola,
te abrazo con mi voz y mis palabras.
Con ese deseo que se renueva todos los días,
en el amor, en la tristeza, a veces en la duda.
Y que decirte hoy, tras las palabras que nos dedicamos,
donde se me alegra el alma por poder ayudarte.
Sigo aquí para cuando sientas que la oscura noche te atrapa,
para cuando sientas que de ella ya no puedes escapar.

Otra vez hoy

Hoy desperté echando de menos el sonido de tu risa,

el sabor de tus besos, el calor de tus manos,
el olor de tu de tu piel, el roce de tu cuerpo,
el suave tono de tu voz susurrándome palabras.

Y es que no nace un día en mi vida,
no amanezco y transcurren dos minutos,
en el que no aparezcas en mi pensamiento
con mil formas, palabras y situaciones.

Te llevo dentro, con mil sensaciones
las que hemos vivido y sentido juntos,
de las que hemos bebido a cortos sorbos,
dulces como la miel, otras amargos como hiel.

Y hoy no veo la plaza del Emperador Carlos V,
no veo desde nuestra ventana Atocha,
pero si siento el frío de tu ausencia,
y añoro el calor que nos brindábamos.

Desconozco los que nos deparará el futuro,
solo espero que estés bien, luchando por salir.
Que no te olvides de mi al igual que hago yo,
que la vida nos regale un futuro juntos.

Roto por dentro

Aquí estoy roto por dentro, sin entender nada,

en busca de un absurdo que no comprendo.
Buscando un pequeño parámetro de sentido
que justifique todo esto que nos está pasando.

Se te muere la sangre, la vida, la esperanza,
y crees que se mueren todos los versos del universo.
Hoy, destrozados por el dolor que nos invade
tomamos nuestras decisiones, duras decisiones.

Tengo los ojos rojos, llenos de preguntas,
y aun sé que he de seguir alimentando la esperanza.
Pienso cientos de veces en todo esto, si aun seguirás ahí,
con tu vida y tus circunstancias, pero amándome.

Hoy llega un silencio de palabras que no entiendo,
tus miedos acompañando a los míos, de la mano.
Me cuesta distinguir la luz que me ha de alumbrar,
solo espero no perderme en este camino que no encuentro.

Roto por dentro, aunque no quiero vivir en los recuerdos,
estoy desorientado, roto, destrozado, pero a la vez enamorado.
Revolotean por mi corazón todos nuestros sueños por cumplir,
como antes revolotearon, por mi, mariposas en tu estómago.